Antes (día 39) Los Pinos y ¿porqué aguantarse?

Posted on 2 julio, 2011

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Viernes 1 de julio… faltan 39.

¡Un nuevo mes! y un día más corriendo… a pesar de que ayer vivimos un día completamente “Londinense” (por aquello de que no dejó de llover en tooooodo el día), estuvo padre… porque  nos habíamos propuesto, que aunque siguiera la lluvia: correríamos. Para nuestra fortuna paró y la mañana estaba completamente húmeda, pero sin precipitación pluvial, ja, ja, (¡uf, qué suerte!).

Diré que el dolor fue temporal, pero el orgullo en verdad me duró todo el día… el último kilómetro me resultó muy duro, sin embargo al iniciar los últimos 500 metros, sucedió algo diferente… casualmente en ese momento el contingente del presidente salía de “Los Pinos” y arrancaba justo en donde nosotros pasábamos, mi pensamiento fue: “Yo confío en ti, confió en que estás trabajando por México, lo estás haciendo duro… y que si todos los mexicanos ponemos nuestro granito de arena, lograremos hacer un mejor país, comprometidos cada uno desde sus trincheras”… y como en ese momento, mi trinchera era la pista, lo que yo tenía que hacer era terminar esos 5oo metrotes dando lo mejor de mi… de verdad lo hice con todo mi ser y funcionó: LO LOGRÉ.

En la noche sucedió un evento desagradable en SATO, unos clientes llegaron con actitud poco agradable (podría decirse que presumidos y altaneros), sin embargo, los atendimos de la misma manera que a todos, ya que gracias a nuestros clientes somos lo que somos en estos momentos… sin embargo a pesar de que eran muchos, con actitudes incluso déspotas entre ellos, hicieron un consumo mínimo, considerando lo que trataban de aparentar y la cantidad que eran (que al fin y al cabo eso fue lo de menos), aparentemente venían de un festejo… al terminar su consumo, y más de 2 hrs. después de estar ocupando bastante lugar… fuí a retirar los platos sucios, y cuál va siendo mi sorpresa, cuando veo que en uno de los platos y en la mesa estaba embarrado una terrible pegajosidad verde (pensé que era un cliclote), sorpresa… ya que desgraciadamente lo esperarías de otro “tipo de gente”, no de alguien como ellos que se veían tan “acá”… tengo que aceptar que fue la gota que derramó el vaso, después de toda la actitud mostrada desde que llegaron… fue así como no me pude contener y les dije: “Sería padre, que para la próxima que vallan a un lugar no sean tan sucios y dejen los chicles embarrados sobre la mesa y los platos”, resultado: cara de “what?!”… que ni siquiera era un chicle, y que era no sé que cosa de una galleta, yo respondí “No importa lo que sea, lo importante es que no lo hagan” y me fui.

Acto seguido, después de unos minutos reaccionaron y una de las tantas mujeres del grupo se acercó a mi y dijo: “Sabes qué sería padre… que, que, que, para la próxima te fijes en lo que dices… y que sería padre, también sería padre… no venir de nuevo a tu cafetería”, respuesta: “Gracias, nos harían un gran favor”… obviamente se enardecieron más.

Todavía después de unos minutos, que según ellos se pararon indignados, pero todavía pasaron al baño, al espejo a embellecerse y demás… se me acerca otra mujer y dice: “Sabes lo que no se vale, es que agredas a la persona… eso es una grosería”… “¡¿?! ¿perdón?, en primer lugar yo no agredí a nadie…y lo que dije fue solo esto… bla, bla, bla,… y sabes ¿que es más grosería?, que sean tan sucios”.

Para terminar, otra vez se acerca uno de los tipos y me dice que ya habían limpiado la mesa… “Gracias, qué amables”, respondí.

Conclusión… hasta qué punto nos tenemos que aguantar reclamar lo que es justo, hasta qué punto la gente cree que puede hacer lo que quiera en un lugar por el simple hecho de haber pagado una cuenta… hasta qué punto se debe tolerar que el cliente siempre tiene la razón… en verdad me enoja y me indigna demasiado, que exista gente de este tipo, prepotente, altanera, egoísta, mal educada… y que aparte de todo se indignen por algo que está evidentemente mal (pero que por una absurda cortesía, está mal que nos lo digan).

Me pregunto si es mejor estar arrepentidos por lo que decimos, que por lo que ¿no pudimos reclamar o decir en su momento?, porque obviamente (tengo que admitirlo), me quedó ese terrible remordimiento de: ¿habré hecho lo correcto?, ¿tengo que aguantarme porque son clientes?

Desgraciadamente la sociedad está súper acostumbrada a reclamar que las cosas no se hacen bien, que México esto, que México aquello, que si los políticos, que si la corrupción… pero no hacemos mucho por ser mejores personas (aun en las pequeñas e insignificantes cosas), por predicar con el ejemplo… ¿estamos mal en reclamar lo que es justo?.

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