Antes (día 2) ¡Dos!… Decídete a formar parte de la ruta… y no solo ver pasar la vida.

Posted on 27 agosto, 2011

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Domingo 7  de agosto… faltan 2.

Híjole, por dónde empezar… pues bien, hoy fue día de correr. De correr nuestra distancia más larga en este entrenamiento, ¡mis primeros 11k!, no sólo de ésta nueva etapa, sino de toooooda mi vida. Al principio tenía miedo, todo el trayecto antes de llegar a la ruta establecida, me iba diciendo a mi misma: “Tu puedes, para eso hemos entrenado, no es tanto, sólo es 1k más que la semana pasada, empieza a correr, fluye”, en fin el miedo se va, cuando enfrentamos lo que lo provoca, estamos tan ocupados en la tarea que ya no hay espacio para otra cosa, en este caso, más que correr y terminar (corriendo, por supuesto).

Casualmente al llegar, resultó que nuestro camino elegido, también lo fue para parte de la ruta de un medio maratón, cuando llegamos justo estaba pasando todo el pelotón… es sorprendente la cantidad de personas que se inscriben, pero más aún lo variado de éstas… ya que ves a los súper atléticos y que se ve, han dedicado mucho tiempo y esfuerzo al entrenamiento, hasta los gorditos -no es que yo esté muy flaquita, lo sé, lo sé- totalmente faltos de condición o los que irían más rápido si fueran caminando, que a leguas se ve que hace mucho, mucho tiempo no corrían ni para alcanzar el camión, hacen que  me pregunte… ¿sabrán en lo que se han metido?, ¿están seguros de que terminan?, y si es así… mis respetos, porque no cualquiera, sabiendo lo demandante que es, lo hace (de verdad 21k corriendo, no son poca cosa).

Esto me lleva a recordar, mi analogía de la vida con las carreras que me surgió hace precisamente un año, justo cuando mi esposito se estaba preparando para correr su primer maratón… yo lo acompañé a casi todas las carreras, y en las de mayor distancia, trataba de encontrar atajos, para verlo y echarle porras -un poco más de veces, de las que serían sólo esperarlo en la meta-… el vivir las carreras como espectador, es muy diferente a correrlas, obvio ¿no?, pero eso me llevó a pensar, que el lograr cruzar la meta, definitivamente es un referente igual a la vida… muchos deciden, vencerse a si mismos, prepararse para competir, asumir la responsabilidad de un entrenamiento, ya sea para ganar, competir en su propia categoria, o demostrarse a sí mismos que pueden arrancar y llegar a la meta corriendo, otros, como los gorditos… se dicen un buen día, ya basta, tengo que hacer algo y aunque me tarde el doble o el triple… ¡tengo que llegar!, algunos más corren con sus carriolas, con sus perros, con un ‘outfit’ bastante ‘in’, o lo contrario, con los Panam que todavía les quedan de los ochentas, en fin, la calle es para todos, altos, gordos, atléticos, súper ‘fashion’, cero ‘fashion’, hombres, mujeres… incluídos los que no se animan a correr, pero si salen a echar porras a los que pasan, ya sea porque entre ellos va algún familiar, amigo o ¿qué sé yo?… pero también están, los que nunca participarán… que se quedan en su cama, que incluso ni saben que existen las carreras… los que deciden simplemente ver pasar uno y otro día… sin mover un solo pie, en sentido literal o analógico.

Desde hace un año, decidí ya no ser de los que ven pasar a los que dan todo su esfuerzo, quiero ser parte de ellos y hoy estoy en ese camino, sé que ya pasó el tiempo para ser de los que ganan la carrera, pero el hecho de vencerme a mi misma, ya es es el mejor de los logros.

Solo tenemos un cuerpo y es para usarlo, hay que cuidarlo… solo tenemos una vida, hay que vivirla…hay que cruzar las metas y colgarnos las medallas, que nos recuerdan y conmemoran el haber alcanzado nuestros objetivos, el que logramos ¡cruzar la meta!

Por otro lado, nuestros niños se van, comienzan un nuevo ciclo… casualmente, cada uno en lo que le corresponde en su momento en la vida, esta semana será diferente, uno de ellos comienza formalmente en un nuevo trabajo (vamos chamaco, nos has demostrado que cuando quieres algo con todas tus fuerzas lo logras, admiro tu valentía, tu esfuerzo, tu carisma, tu risa, tus ocurrencias), otro se nos va a regiones lejanas de Sinaloa para encontrar oportunidades escolares (vamos chamaco, no te rindas, tu esfuerzo, tu determinación, tu paciencia, tu “calma, calma”, te llevarán a encontrar el camino adecuado, es momento de atreverse y volar más alto, yo sé que puedes, jamás te rindas, que nosotros acá estaremos siempre para animarte a que abras totalmente tus alas) y nuestra nueva niña inicia un ciclo más en la escuelita, un ciclo importantísimo que definirá muchas cosas en su aventura por la vida (vamos chamaca, es momento de seguir escribiendo nuevos capítulos, en tus libretas, en tus historias, en tus canciones, en tus blogs, en tus sueños, en ¡tu vida!… admiro tu voluntad, tu fe, tu entereza, tu determinación a ser diferente, a lograr lo que otros no han logrado, a equivocarte, a experimentar, a decir valió la pena pero voy por mucho más, ésto me gusta, ésto no, ésto me gustó pero ahora ya no, tu madurez, tu risa, tu inocencia y tus ganas de comerte la vida).

Me encanta la idea de tener hijos putativos -esos que uno elige de corazón, aunque no lo sean biológicamente-, nos encanta vivir sus experiencias, contarles las nuestras, reírnos, aprender con ellos y aprender de ellos… que, ¿cuántos tenemos?… hasta el momento van cuatro, nuestra cuarta hijita, tiene una chispa especial, es audaz, es madura, es camaleónica, hemos experimentado su lado tierno, humano y divertido, sabemos que tiene su lado rudo y fuerte, pero también sabemos que tiene un enorme corazón, en el cual se pueden albergar todas las mascotas y animalitos desvalidos del mundo, tiene toda la disposición de ayudar, es muy proactiva, pero sobre todo ama y quiere intensamente… gracias a ella, el día de mañana (lunes 8 de agosto) se convertirá en un día innolvidable para mi, -¡gracias chamaquita, de verdad que me hiciste el día!- y a veces no sé de qué otra forma decirte o demostrarte la inmensa gratitud que te tenemos, aunado por su puesto a nuestro gran cariño, tu ayuda incondicional no tiene precio.

Niños, los amamos y saben que estamos por y para ustedes cuando así lo quieran y lo necesiten.

En fin… he decidido formar parte de la ruta, correr y sorprenderme… aunque a veces pase por mi mente el rendirme, pero ¡no!… tengo que seguir hasta llegar a la meta, vivir la vida y no solo verla pasar.

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