Deshaciendóme de cosas y el “mal del pollo”.

Posted on 20 diciembre, 2011

4


De verdad, muchas, muchas gracias por haberme leído, resultó súper gratificante el darme cuenta que entraron a ver mi blog, ya sea por curiosidad, morbo, interés… no lo sé, lo padre es que lo hicieron y que logré establecer una comunicación diferente con todos ustedes.

Y pues como estoy súper motivada para seguirle, aquí tienen una nueva entrada, que me costó muchísimo decidirme ¿cuál sería?, estaba pensando en escribir de ¿cómo comenzó toda esta aventura, en el mundo de los blogs?… o más bien ¿cómo comenzó mi cambio radical?, desde que llegó a mi vida el conocimiento de la filosofía Kaisen, o ¿cómo es que finalmente no resultó ser un día “X” el 17 de diciembre? día en el que retomé escribir en éste blog, ya que justo ese día se cumplieron 3 años en que mi abuelita Sara nos dejó, después de pasar casi 101 años con nosotros en este mundo loco llamado Tierra… o ¿cómo mi sobrinita Sara teniendo sólamente 5 años se está preparando para ser una viejita buena y valiente?… vaya, vaya, son tantas las cosas que quiero compartirles que de repente me dió el “mal del pollo”.

Bueno, para empezar, ¿qué es el “mal del pollo”?, pues resulta que es un término, que se emplea en las cocinas -a lo mejor también en otros lados, no lo sé- (según nos cuenta nuestro pequeño chef), resulta que cuando les llegan muchas órdenes o de repente hay muchas cosas que hacer… es tanto el trabajo, que si no estás concentrado, enfocado o tranquilo, comienzas a dar vueltas, agarrar una cosa, soltar otra, ir de aquí para allá y al final estás sin hacer nada, todo espantado y en consecuencia, irónicamente ‘paralizado’ ante tanto trabajo… justamente como un pollo cuando lo espantan y anda de aquí para allá en el corral.

Así que mejor me tranquilizaré, me enfocaré e iré desahogando las comandas poco a poco, al fin y al cabo este blog no quiero que sea de una sola entrada, así tengo el pretexto y más temas para seguir escribiendo.

Lo que si es verdad y aprovechando que todos -queramos o no-, estamos a punto de vivir un cierre en nuestras vidas, ya que el fin de año en el calendario, nos da el pretexto perfecto para reconsiderar muchas cosas, de seguir o cambiar el rumbo y ¿porqué no?, el estrenar un año, también nos da la oportunidad de dejar atrás lo ‘viejo’ y darle la bienvenida a lo ‘nuevo’, de esta manera podemos aprovechar para deshacernos de cosas que ya no utilizamos y que solo están atiborrando nuestros espacios. Aunque como lo escribía antes no es necesario esperarnos al primero de enero para hacer todo esto, cualquier día es el ideal.

Por nuestra parte ya llevamos tiempo deshaciéndonos de cosas y objetos, que la verdad en un momento dado, fuimos acumulando, por el simple hecho de tener, de poseer, de creer que lo ‘nececitabamos’ cuando lo que realmente pasaba, era que lo ‘queríamos’ -dos cosas muy diferentes-,  definitivamente pónganse a pensar en cuántas cosas no tenemos alrededor, por el simple hecho de que en algún momento aparecieron enfrente de nosotros y dijimos ¡LO NECESITO!, y en ese momento creímos que si no lo teníamos ¡NOS MORIRÍAMOS!, y al final todo pasó, lo compramos, nos llenamos de cosas (en el mejor de los casos), una deuda más por pagar y al final, de verdad ¿lo ocupamos tanto como creíamos, en verdad sin ello no podíamos vivir?

Así que como dice Sir Terence Conran (mi máximo de máximos en diseño interior), el es un referente inglés en todo lo relacionado al interiorismo, y al que muy frecuentemente le preguntan cuáles son los secretos para hacer un diseño interior ‘genial’, en son de broma (pero en el fondo tiene toda la verdad en su contexto) sugiere que el espacio en cuestión, que se quiera reformar, lo primero que se debería hacer es sacarlo todo, dejarlo completamente vacío, tirar todas las cosas y respirar los lugares tal y como son: “SIN NADA”, sin embargo como esto es un poco difícil, el sugiere primero que nada, evaluar lo que se tiene y deshacerse de lo inútil, de lo que ya no nos gusta, lo que ya no ocupamos (aquí viene bastante bien lo del Keisen, pero ya lo veremos después) y ya después de ésto, al quedarnos con solo lo necesario, ahora si, lo demás… literalmente es lo de menos, los pisos, la iluminación, los colores, etc.

Los invito a que hagan el ejercicio de quitar del piso todas las cosas y verán que ‘mágicamente’ crecen las habitaciones, así como atreverse a dejar las paredes ‘desnudas’, o las repisas, o ¿qué se yo?, agarren una caja, quiten todo… y de verdad como por arte de magia, sentirán un espacio diferente en sus vidas. También como dice Terence Conran, no es que el crea o sea demasiado partidario del Feng Shui, sin embargo dice que es lógico que al vivir en un espacio iluminado, bien ventilado, sin saturación… obviamente nos vamos a sentir mejor y pues la energía del lugar es muy diferente a la de los lugares ‘atiborrados’ de cosas.

Entonces, ¿porqué no?, comenzar a deshacernos de cosas que ya no nos sirven, aprovechemos estos días para cambiarlas de ‘gemba’ (otra vez lo del Keisen), rápidamente les explico que en el Keisen se dice que los lugares en donde se encuentran los objetos se llaman ‘gembas’, y todos los objetos tienen su gemba adecuado, y también existen ciclos de inicio y fin en los gembas, por ejemplo: el gemba de un sartén es la cocina, pero si yo pongo un sartén encima de mi cama que no es su gemba, esto sería como ilógico, no va, lo mismo que una almohada encima de la estufa, ¿no?… así que todas las cosas deben de tener un sitio adecuado, “su gemba” (un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, ¿les suena?), sin embargo, si mi sartén ya está viejo, o me compré una batería de cocina nueva para que todos los ‘trastes’ sean iguales entonces el sartén viejo -o que ya no hace juego-, pues ya no tiene razón de ser, ya cumplió su ciclo… así que igual puede cambiar de gemba, a lo mejor se lo puedo regalar a alguien más que lo necesite… o simplemente tirarlo porque ya no sirve (la basura también es un gemba), así de fácil. Esto aplica, o se puede ver mejor en la ropa… díganme si no, ¿cuántas cosas ya no utilizamos?,  porque ya no nos quedan, ya no nos gustan, las compramos por impulso, porque las “necesitábamos” y después nos dimos cuenta de que ya no, que simplemente las “queríamos”, en fin como haya sido… el chiste es que ya no las usamos… así que su gemba ya no es nuestro clóset, pero si lo puede ser el de alguien más, ¿porqué no somos generosos?, primero con nosotros mismos y nos damos la oportunidad de liberar todos esos espacios, incluso hasta perdonarnos por habernos hecho de todas esas cosas por el simple impulso y regalémonos el espacio… y ¿porqué no?, hacer feliz a alguien más que de verdad, si lo utilice.

Casualmente hoy en la mañana escuché acerca de cómo Natalie Portman habla sobre éste tema, y el asunto iba más o menos así, dice que todos de una u otra forma, tenemos el hábito -y el deseo insaciable- de juntar cosas, dinero, objetos inútiles, etc., y pensamos que por tenerlas seremos muy felices -lo cual al final resulta falso, ya que los objetos no son realmente los que nos dan la felicidad, son las experiencias las que nos hacen o no felices-, pero si guardamos tantas cosas y tenemos miedo de deshacernos de las cosas materiales, entonces también es lógico que por dentro estemos llenos de un montón de sentimientos que no dejamos ir y al final del camino esto nos paraliza para seguir avanzando en nuestras vidas, en el sentido literal o metafórico, realmente es viajar con el equipaje pesado o ligero, ¿tú qué prefieres?

También decía que hay que cultivar el hábito de vacío, que es algo así como liberar el espacio para dar lugar a las cosas nuevas en nuestra vida, simplemente: deja ya de guardar por guardar, porque al final el mensaje que estamos mandando es que no confiamos en el mañana y creemos que lo nuevo y lo bueno no es para nosotros, a lo que ella le llama la antiprosperidad.

Así que para que las cosas nuevas lleguen a nuestra vida… deja ir las cosas, deshaste de todo lo que no uses mas y hagamos espacio para lo nuevo, y con esto no se refiere a llenarnos otra vez de un montón de cosas, lo nuevo puede ser el disfrutar de nuestros espacios “vacios”, incluso nos ayudará hasta en nuestra economía, consecuencia bastante benéfica.

Nosotros ya estamos deshaciéndonos de cosas, al principio se siente feo por los sentimientos y emociones que asociamos con ellas (pero éstos: ‘los recuerdos’, seguirán en nosotros, no importa que ya no estén los objetos, mejor preferimos quedarnos con las experiencias), al final como dice el dicho “ojos que no ven, corazón que no siente”.

En este nuevo ciclo, yo empezaré por deshacerme del miedo, ya que sé que lo que me está paralizando es el miedo… miedo a lo que no sé. Sin embargo debo de aprender que “la ignorancia no es falta de inteligencia, es falta de conocimiento”, Dave Ramsey. Por lo tanto no está mal que no sepa, lo que está mal es que no aprenda, o peor aun paralizarme y no hacer nada.

El miedo se borra con el amor y la compasión, la tristeza con la alegría, y el juicio con la aceptación.

Así que, ¿tú también estas dispuesto a deshacerte de cosas?, ¿materiales?, ¿deudas?, ¿personas con las que no quieres estar?, ¿resentimientos?, ¿miedo?… no le tengas miedo a las paredes blancas o ‘desnudas’ y sobre todo no seas presa del “mal del pollo”, ja, ja.

Anuncios