Pero, si a Rocky también le costaba trabajo y además ¡no le gustaba pelear!…

Posted on 22 diciembre, 2011

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Y seguimos con nuestro entrenamiento… camino a correr los 21K, es fácil escribirlo… pero nunca en mi vida he corrido más allá de 12K seguiditos (así que no hay mucho que explicar), sin embargo creo que lo que más me cuesta, sinceramente es: ¡LEVANTARME!, bueno, para mi resulta todo un reto… me confieso DORMIDORA COMPULSIVA (¿existirá el término?), en fin, de hecho seguramente voy a agregar una categoría en mi blog, que se llame algo así como: ¡Quiero levantarme temprano!, a ver si ejerciéndome presión social, resulta mejor.

De verdad me cuesta mucho, mucho trabajo, por más que me lo proponga, así programe mi música favorita para despertarme o la súper chicharra molesta que te obliga a levantarte, nada, nada lo logra… de hecho, he llegado a pensar que eso de poner la estación de tu preferencia para despertar es un error, mejor debería poner justo la estación con la música que menos me gusta, de ésta manera igual y correría más rápido a apagarla, ¿no?… el punto es,que si no fuera porque mi maridito me levanta casi, casi a patadas, pues no más no.

Hablando de entrenamientos y cosas que cuestan mucho trabajo, justamente esta semana estamos viendo nuevamente toda la saga de Rocky, (nos gusta mucho, la podríamos ver una y otra y otra vez) y en cada ocasión, -no exagero- le encontramos cosas nuevas… como por ejemplo, ya lo había considerado, pero no tan conscientemente, que a Rocky, jamás le gustó pelear… esto del súper entrenamiento no era algo que le apasionara, algo así, como que su meta en la vida siempre hubiera sido ser campeón de boxeo en la división profesional, ¡no!, definitivamente lo hacía porque no le quedaba de otra, el siempre supo, o bueno, desde que su papá le dijo que no tenía mucho “cerebro”, que no le quedaba de otra más que desarrollar el cuerpo, así que primero se ganaba la vida de “cobrador-rompe-dedos” (aunque realmente tampoco le gustaba) y peleaba por sacar un “dinero”… hasta que le llega la gran oportunidad con Apolo Creed (de hecho también lo hizo en un principio solo por dinero) y bueno… el resto es historia, bueno, si ya sé que después existieron otras peleas que fueron más bien por orgullo, revancha, etc, etc., pero de inicio el obtener un ingreso y las ganas de ser alguien mejor fueron su principal motivación.

Pero regresando al punto del entrenamiento y la levantada, siempre me seguirá asombrando la escena en la que el despertador suena a las ¡4:00 am!, con un frío de los mil demonios, se levanta ‘casi, casi’ sin ‘chistar’, se toma sus 5 huevos y ¡a correr!, por si fuera poco con sus botines Convers, que bueno… ahora que he andado en estos trotes, (la verdad es que amo mis Convers y muero por unos de bota negros como los que usa él, pero no precisamente para entrenar), me asombro cada vez que lo veo, en cómo le hacía para no destrozarse lo pies, porque los Convers para correr son de lo más duro que te puedas imaginar.

A Rocky no le gustaba pelear, evidentemente el entrenamiento le costaba y lo sufría, de hecho la primera vez que sale a correr, hasta dolor de caballo le dá y toda la cosa… sin embargo tenía una meta clara, no quería ser un vago, o más bien no quería que lo consideraran un vago para toda la vida, su dignidad, su orgullo y porqué no decirlo, su necesidad lo llevó a hacer lo inimaginable. Ya fue hasta después de mucho entrenar y entrenar que hace su famosa subida de escaleras y culmina con los brazos arriba.

Así que, afortunadamente, yo no me encuentro en ese extremo de la vida… sin embargo tengo un enorme reto conmigo misma, con mi cuerpecito, con mi voluntad… y definitivamente quiero eliminar de mi vida la frase: “Mi flojera no me deja tiempo para nada…” corrijo, en realidad la frase es: “Mi holgazanería no me deja tiempo para nada y desde entonces soy infeliz”.

Quiero hacer muchas cosas, pero habrá que empezar con lo más importante, aprovechar el día de cabo a rabo otra vez, dejarme de auto-complacer y así como diría Rudolph Giuliani el exalcade de Nueva York: “tolerancia cero“, ¿será?, a ver ¿cómo me va?, ahí les iré platicando.

Por lo tanto, si a Rocky también le costaba trabajo y además ¡no le gustaba pelear!… y llegó a ser campeón (si ya sé que es película, pero incluso el mismísimo Sylvester Stallone si que tuvo que entrenar para verse como se ve, ¿no creen?)… que yo no pueda levantarme al menos temprano… ¡digo, sería el colmo!, ¿no?

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