No estamos solos… por siempre amigos.

Posted on 2 enero, 2012

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Hola, pues aquí yo con muchas ganas de retomar el paso y con una entrada que no tenía preparada, pero que hoy es el día perfecto para compartir.

Hoy es el cumpleaños de mi mejor amiga en la universidad, una amiga muy especial que guardo en mi corazón, con mucho cariño.

Resulta que yo, por alguna extraña confusión administrativa, entré al propedéutico de la carrera ¡dos semanas después, de que ya había empezado!… para mi fue una experiencia súper traumante, ya que aparte del hecho en si mismo, venía de haber perdido un año escolar… irónico, porque después de muchos esfuerzos y que logré ingresar en el INBA en la carrera de diseño gráfico, justo al entrar a clases me enfermé de hepatitis… resultó ser tan severa la enfermedad, que hasta el hospital fui a dar… y pues ahí me quedé toda una semana internada, después vino la convalecencia, regresé a clases (después de un par de semanas, o más, ya no me acuerdo bien)… pero, yo ya no quería estar ahí, le achacaba mi enfermedad a la escuela, después de querer estudiar diseño desde la secundaria, en ese momento ya no quería saber nada de la carrera, (fue yo creo, el primer periodo de confusión más grande que había tenido en mi vida)… en fin, me di de baja temporal… me recuperé completamente de la enfermedad y comencé mi aventura laboral en el mundo de las encuestas… pero para los fines de esta entrada… definitivamente esa es ‘otra historia’.

Después de reflexionar el punto y al pasar los días, me di cuenta que mi sueño de ser diseñadora no había cambiado, ese estaba intacto… así que lleve a cabo los correspondientes trámites para entrar en La Salle y ¡que me quedo!… yo estaba súper feliz porque ahora si, iba a ser todo como me lo había imaginado… ¡si, cómo no!…

Justamente por entrar dos semanas después, para empezar, ni alcancé un banquito para sentarme… ¡todos los restiradores y banquitos, estaban ocupados!… el salón estaba súper lleno, la verdad es que fue todo un shock, ya que yo venía de salones en los que éramos como veinte nada más… y aquí éramos como veinte, pero en 2m cuadrados, (bueno, exageré pero si éramos como 50 o más), eso sin contar que el periodo en el que todos se habían conocido, por ende socializar y hacer amigos, ya había pasado, obviamente, yo me sentía como chinche, como bicho raro, totalmente ¡SOLA!, sin un lugar para sentarme y sin nadie con quien platicar, pero eso si, con un montón de trabajos que ya todos habían hecho.

En fin, estuve unos días como portera del salón, en una esquinita del restirador que daba a la puerta, pero gracias al maestro de dibujo, logró que me dieran ‘chance’, para sentarme como ‘Dios manda’ en un mejor lugar, junto a un grupo de niñas que se conocían todas entre sí, aunque ni me pelaban, (ya que aparte de todo para mi era lo siguiente que yo conocía de lo fresa… y eso que en el INBA a mi me decían fresa ¡¿osea, cómo?!), en verdad me sentía muy excluída. Al final les agradezco que pude convivir con ellas, no fue tan difícil como lo imaginaba y para rematar (pero ya en el buen sentido), en los restiradores de atrás se sentaban otro grupito de niñas, que de hecho ahí se conocieron, con las cuales también pude convivir, y que al día de hoy ¡gracias Dios!, seguimos siendo amigas, las amo niñas, bueno ahora ya todas unas mujeres, profesinistas y mamás increíbles.

En fin… pasaron uno, dos, tres días y prácticamente, ni concluyo un par de semanas de tortura, cuando me vuelvo a ¡enfermar!, yo se lo adjudicaba a la presión psicológica que tenía al estar en un lugar en el que me sentía totalmente fuera de lugar, ¡excluída!, ¡SOLA!… pero no, no era tanto el stress… era un quiste, que me estaba retorciendo mis entrañas, el cual me hacía gritar del dolor y no poder caminar… y pues ahí voy de nuevo al mismo hospital de hace un año, operación y toda la cosa, de nuevo convalecencia… y si ya de por sí estaba atrasada, pues ni qué decir. Terminé el propedéutico a estirones, como una verdadera telenovela chafa, llena de drama y lágrimas.

Pareciera mi gran prueba de vida en aquel momento… de qué tanto estaba dispuesta a soportar para alcanzar mi sueño, vaya cosa.

Al comenzar ya bien el semestre, pues ya tenía un lugar descente, medio le hablaba a alguién… sin embargo, me seguía sintiendo SOLA, hasta que un día, en un descanso, cambio de materia, o ¿qué se yo?, coincidí con dos compañeros más en el pasillo, M y JM, mis mejores amigos y compañeros en la universidad… sin saber ¿cómo?, comenzamos a platicar de nuestra experiencia en esos primeros días de escuela y ¡¿cuál va siendo nuestra sorpresa?!, que todos, bueno los tres, nos sentíamos igual… un poco, o un mucho desconectados, de todos los demás… ah, porque para esto, había algunos que ya habían hecho tan buena amistad que hacían grupitos como de 15 para ir y venir por toda la escuela, hacer las tareas, bueno, para todo, la verdad yo ¡no lo podía creer!, pero definitivamente también esa es ‘otra historia’.

Desde ese día comenzó una amistad muy padre entre los tres, fueron 5 años de compartir muchos momentos maravillosos, difíciles, estresantes, agobiantes, pero muy, muy felices y sobre todo inolvidables… al terminar la carrera, cada uno tomó su camino, la verdad es que fue muy extraño incluso un poco inexplicable cómo nos separamos… pareciera que el dicho: “aquí se rompió una taza y pues… cada quién para su casa”, aplicó tal cual.

Sin embargo, yo a los dos los sigo queriendo enormemente, sé que cada uno a tenido que vivir cosas totalmente diferentes, es como si uno hubiera decidido ir hacia el norte, el otro hacia el sur y el otro… pues al este o al oeste, da igual… nuestras vidas se separaron, y nuestras historias siguen escribiéndose, cada uno por separado.

Pero hoy es el cumpleaños de M, una niña que me ha dejado sorprendida más de una vez por su gran fortaleza, ha tenido que enfrentar pruebas durísimas de vida… definitivamente, no le han resultado fáciles muchas cosas, sin embargo tiene un carácter impresionante que al día de hoy le admiro muchísimo. Tiene a su lado a un hombre increíble, (que casualmente en aquella primera plática que tuvimos en el pasillo, ahí también estaba, como siempre a su lado, un chavito de prepa, todo lindo y muy bien peinado) con el cual formó una bella familia… hoy en especial, quiero decirte que te quiero mucho, que la vida nos ha mantenido físicamente separadas, pero que gracias a este mundo virtual nos da la oportunidad de volvernos a encontrar y poder estar un poquito más cerca y compartir, los caminos que llevamos recorridos.

Hoy sé, que hasta en los momentos más difíciles y que nos sentimos más desconsolados, “NO ESTAMOS SOLOS”, siempre hay un amigo solidario, un alma que pasa o sufre de lo mismo, o aunque el dolor ni siquiera imaginemos cómo puede ser, el hecho es que hay amor, amistad, solidaridad y que en el camino siempre estamos acompañados.

Así que, qué mejor coincidencia… que a ti que te encantaba en esa época Eros Ramazzotti (estoy segura te sigue gustando) y a mi Ricky Martin, se hayan encontrado en el camino y hecho una canción, que suena tan bien y que tiene mucho que decir, ambos súper diferentes, con estilos muy distintos, supieron hacer equipo, porqué no decirlo: como nosotros.

“… aunque hay distancias ya no estamos solos […] almas que se encuentran vuelan corazones con la misma idea de libertad […]”

M, te quiero, te admiro, te respeto, te felicito… por siempre seguiré siendo tu amiga.

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