La vida para mi es: como el Periférico, ¡amo conducir!

Posted on 25 enero, 2012

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A mi desde siempre me ha gustado manejar… qué digo, desde niña soñaba con el día en que pudiera aprender a manejar… bueno, mi máximo era subirme a los carritos chocones, los go-karts (en Skatorama -Satélite- ¡oh, por Dios!, ¿hay alguien que se acuerde?), lo que fuera que tuviera que ver con conducir… incluso cuando tuve la oportunidad de conocer los videojuegos, mis favoritos siempre fueron los de carreras de coches… ¿que si me hubiera gustado ser en verdad piloto de carreras?, pero ¡por supuesto!, de verdad hubiera sido mi máximo… pero, pues nunca lo intenté, nadie me animó y según yo, para eso se necesita mucha $$$$… así que creo, de cualquier manera hubiera estado difícil.

En fin, mi sueño cuando iba a cumplir 15 años era que me regalaran un coche, pero no, definitivamente ‘el horno no estaba para bollos’, hasta que me di cuenta que la única manera en que llegaría a mis manos, mi sueño de tener “un volante, con llantas, motor, placas y tenencia”… tenía que ser ahorrando, así que desde el primer día en que comencé a trabajar, sabía perfectamente hacia dónde iban a llegar mis quincenas.

El desenlace… el 24 de noviembre del 2000, wow, wow, wow… el sueño se hizo realidad y de qué manera… nunca lo podré olvidar. El sueño y la lección más grande de la vida, me había extralimitado de mi presupuesto, ni más ni menos que ¡el doble!, que si lo volvería a hacer ¿quién sabe?, que estar en un semáforo esperando a que cambie al verde, tener al lado un chavo, que me mire de reojo, con indiferencia, pensando que ‘qué desperdicio de 1.8T’ manejado por una mujer… y que en el momento que cambia a siga… no me vea ni el polvo… ¡NO TIENE PRECIO!, lo he disfrutado, lo he corrido, le hemos metido un departamento entero, eso y más, vaya es mi fiel y ahora nuestro fiel escudero… nunca nos ha dejado parados y jamás nos ha hecho daño… con todo y que hasta una noche a los separos fuimos a dar y pensamos que había sido pérdida total (la rima no estaba planeada, je), seguimos juntos, vivitos y coleando.

Pero, bueno… la historia de mi vida con la manejada, con las lecciones que me ha dejado… creo que me da al menos para otra entrada, porque la verdadera razón de ésta, era platicarles el por qué, para mi, el mismo gusto a manejar, (aunque a decir verdad, no es tanto a los coches, porque si me preguntan de características y demás, pues la verdad eso no es lo mío, obviamente me gustan más unos que otros, pero sé lo que la mayoría -generalidades- y me voy más por la forma y el color)… sin embargo lo mío, lo mío… es sentirme sentada al frente del volante, tomar la palanca y meter al fondo el acelerador.

Y pensando en esto, desde que yo me acuerdo… siempre he hecho mi analogía de la vida con el Periférico, siempre lo he comparado, que es como partir de un punto A para llegar al punto B, no importa si es de Norte a Sur o de Sur a Norte… aunque ahora que lo pienso, creo que siempre que lo imagino es de Norte a Sur (en fin, no importa) el que ustedes quieran, da igual.

Todo comenzó cuando mi papá nos llevaba a la escuela. El es todo lo contrario a mi al manejar, decide tomar un carril, ir con calma y aceptar lo que se le vaya poniendo enfrente… a mi desde niña, me costaba trabajo aceptar, que no podía cambiarse de carril y rebasar a los camiones; desde ese momento decidí: “cuando yo maneje, no voy a ir nunca detrás de un camión” – y así es, desde que lo hago, no me gusta que delante de mi vayan camiones, incluso camionetas o cualquier cosa que esté más alta de lo que yo voy- me frustra bastante no tener un buen campo de visión. Al igual que en la vida todos tenemos formas muy diversas de vivirla, hay quienes son más convencionales y algunos les gusta arriesgar o experimentar un poco más, no hay bueno, ni malo, simplemente somos diferentes.

Así es que la historia de mi analogía comenzó. Desde el simple principio, que para ir del punto A al B, no necesariamente el carril de alta te va a garantizar llegar más rápido (al igual que en la vida, no hay recetas infalibles para alcanzar el éxito, pueden existir caminos más seguros o probados, pero lo que le funciona a uno, es un hecho que no necesariamente lo tiene que ser para el otro).

Definitivamente para mi, el conducir no es lo mismo que el manejar. Desde mi perspectiva, el manejar lo puede hacer todo aquel que sepa mover un vehículo y nada más, (al final todos los que tuvimos la suerte de nacer, tenemos una vida por delante con la única garantía de que se va a terminar, larga o corta, buena o mala… pero para vivir simplemente, no se necesita mucho, basta con respirar y cubrir nuestras necesidades elementales, basta con dejar pasar el día a día, hasta que llegue el fin), para mi conducir va más allá de eso, es tener un plan, una estrategia, es disfrutar la aventura de estar al mando de un volante, saber la enorme responsabilidad que ésto implica, (para mi la vida es eso, prepararnos para enfrentarla de la mejor manera, con todas las ganas de afrontar cada uno de los retos que se nos vayan presentando, pero al mismo tiempo y más importante es disfrutar de todas las cosas maravillosas que también hay que saber vivirlas, administrar y enfrentar nuestras decisiones, así que si estamos vivos, a disfrutar la aventura).

Así que si estoy al mando de un volante lo disfruto enormemente, sea el de un coche, un camión, un trailer o mejor aún el de mi propio destino.

Continuará…

Por cierto, ya quisiera que el primero, fuera la versión del mío… ja, ja. Tampoco es rojo, ni plata, es negro (aunque se parece más al segundo)… pero de que los dos transmiten mi sentir, ¡oh, si, si!

Nos vemos a la próxima ;   )

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