“Santos ‘guamazos’ Batman”. Me caí, pero me pude levantar, jaja.

Posted on 13 febrero, 2012

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Ayer fue día de correr, pero resultó ser que no fue cualquier día de correr.

En primer lugar, porque hicimos nuestra prueba final para el entrenamiento de medio maratón. Les cuento que estamos siguiendo los planes de entrenamiento -en su modalidad de principiantes- de la página de Nike+, comenzamos en junio del 2011 con el de 5K  (la prueba final fue la carrera de Splenda, el 4 de septiembre), luego el de 10K (con la carrera nocturna de Nike como testigo, el 26 de noviembre) y ahora con el de 21K , como no es temporada de medios maratones, pues nos inventamos uno: bosque de Chapultepec al bosque de Aragón.

En resumen, los entrenamientos han tenido sus altas y sus bajas… hemos tenido nuestras semanas de entrenamiento constante y algunos que otros días, que no más no se nos dio el seguir corriendo, pero en términos generales ha sido nuestra época como corredores en pareja más regular. Ya que mi esposito corrió el solito durante el 2010, porque yo en esa época me encontraba en un periodo de letargo total.

En fin, debo de decir que el ser constantes y regulares, trae sus recompensas… la verdad, para haber pasado de correr ‘nada’ a lo que hicimos en distancia ayer ’22K’, ha sido resultado de darle y darle y darle… levantarnos cuando queríamos seguir durmiendo, etc.

Por ejemplo, el entrenamiento previo a nuestra prueba final de ayer,  fue el del viernes, ese día amaneció lloviendo y el frío también estuvo presente. Estuvimos a punto de quedarnos, pero no, salimos, con todo el trayecto mojándonos, pisando charcos, que la gente nos viera atravesando las calles como loquitos, pero lo logramos, corrimos con todo y lluvia, pero sobre todo y a pesar de haber tenido todas las ganas de quedarnos un poco más en la camita calientitos.

Y llegó el día, ayer domingo por la mañana estábamos nerviosos… aunque no era una carrera oficial, ni nada por el estilo, era nuestra prueba final de 21K, la primera vez que yo corría esa distancia, la primera vez que mi esposito lo hacía conmigo. Comenzamos como lo hemos estado haciendo desde las últimas semanas -el cronómetro empezó a funcionar desde la puerta de la casa-, así, con mi selección de música acostumbrada (a lo mejor suena bastante aburrido, pero tengo una misma selección que escucho en el mismo orden cada vez, con eso me voy dando una idea de cuánto llevo recorrido, aparte de que tengo mis propias canciones que me motivan en determinados momentos), suena un poco loco pero me ha funcionado, lo juro.

Salimos por las mismas calles de costumbre y todo bien hasta que en una de esas… al doblar en una esquina (irónicamente, justo a la vuelta del Hospital Mocel) ‘pácatelas’, me tropecé con una ‘baliza’ (esos cuadritos que ponen en las calles sobre las líneas que dividen los carriles)… y como pondrían en el programa de Batman en los 60s ‘cuas’, ‘zas’, ‘pam’… ¡me caí!, lo curioso es que fue tan inesperado (obvio todos los accidentes son inesperados), lo inesperado es que por ese camino hemos pasado muchas veces, así que ‘aparentemente’ todo estaba bajo control… que prácticamente ni tiempo me dio para evitar la caída, al contrario, como se diría vulgarmente dí el ‘costalazo’, ‘azoté’ cual larga soy, jaja.

Me dolió tanto que no me pude levantar de inmediato, quedé tirada, me volteé, lo primero que pensé ‘mis mallas ya valieron’, pero no, estaban intactas… después de eso me puse a llorar, por el dolor de las rodillas y manos, pero sobre todo porque tenía mi orgullo destrozado, pensé que ya habíamos fracasado y que nuestra prueba final… pues se había terminado en el kilómetro uno.

En fin, se acercó un señor a preguntar ‘si, ¿todo bien?’, le dijimos que si… como seguía llorando se acerco una señora y sin decir nada nos dio un paquete de ‘Kleenex’ y luego… un policía que lo vio todo desde su patrulla, hasta nos pregunto ‘si, no ¿necesitábamos una ambulancia?’, en fin la verdad es que por apoyo no faltó… mi esposito fiel a mi, también pensaba que hasta ahí había quedado todo… pero no, me sacudí la tierra, checamos que pudiera mover todo… y a la distancia vimos que estaban pasando los corredores de la carrera Kardias, patrocinada por Emoción Deportiva, pensé en todo lo que habíamos entrenado y aunque seguramente no iba a marcar mi mejor tiempo, lo importante era terminar, era hacerlo… y así con todo y las huellas de la batalla, comenzamos a darle de nuevo, increíblemente recuperamos pronto el ritmo, nos emparejamos con el pelotón de los corredores en Chapultepec y hasta los fuimos rebasando, así hasta llegar a Reforma, luego Calzada de Guadalupe -con todo y peregrinación de barrenderos-… teniendo como meta final el bosque de Aragón, en total 22 kilómetros.

Obviamente llegué totalmente adolorida, de todo a todo, por la distancia, por el golpe… pero con el orgullo intacto, al contrario con la enorme satisfacción de haber llegado a la meta, de no haberme ‘rajado’ y terminar, como diría Murakami, “terminar corriendo”, como diría Berto Pena “empezar y terminar” y “no tirarse al drama”.

Con este relato no pretendo para nada escribir una historia motivadora o inspiracional ¡no!, si acaso, como escribí ayer en mi FB, a lo más que se acerca es a escena de película palomera del domingo, -jaja- (quitándole lo motivacional o inspiracional, claro).

Todavía tengo muchas caídas de las cuales no me he levantado, hay unas que de verdad me están costando más trabajo levantarme (más del que nunca me imaginé), pero al final con lo que me pasó ayer de verdad me doy cuenta que puedo hacerlo, y que  la satisfacción de lograrlo, vale enormemente la pena.

Así que todavía me duele, tengo moretones… pero aunque me caí, ¡me pude levantar! -aunque en la foto no lo parezca tanto y no se vean mis rodillitas- de verdad… ¡ah, qué buen ‘guamazo’ me metí! jaja.

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