¿Hasta dónde llega nuestra avaricia y codicia? Me declaro oficialmente ‘Minimalista’

Posted on 20 febrero, 2012

6


Hace cuatro semanas -el 23 de enero- comencé un curso en línea que se llamó ‘Mínima’ con Chocobuda, ¡wow, qué semanas!

¡Lo sabía, lo sabía!, lo mío es el minimalismo.

Los últimos cuatro años de mi vida, han sido todo un proceso de cambio, transformación y aprendizaje, ¡impresionantes! A decir verdad, desde dos años antes comenzó todo, por ahí del 2005.

Desde el día en que apareció en la oficina un nuevo director general, fanático, obsesionado por el orden… y pues lo primero que hizo, fue quitar todas las cosas de encima de los escritorios y zonas de trabajo, y cuando digo todo, fue todo, adiós plantitas, fotos, muñequitos, dulcecitos, carpetas, cajas y cajas de archivo muerto que existían por todos lados, a la par que mandó a hacer una transformación impresionante en todas las instalaciones, tiró paredes, puso paredes, subió gente, bajo a otra, corrió gente, contrató a su gente… nos mando a un curso de “Las 5 S’s“… incluso cuando asistías a alguna junta con el, tenía la manía de poner los lápices, las tarjetas o las pocas cosas que ‘podían’ estar ahí, perfectamente alineadas.

Evidentemente todo el mundo en la oficina estaba espantado, qué digo yo ¡aterrorizado!, indignados por todo ese cambio, lo más chistoso es que lo que más les causaba dolor a muchos compañeros era que, ¡¿cómo se atrevía?! a quitarnos nuestras fotos, nuestros peluchitos, nuestros ¡recuerditos!… incluso estaba penadísimo comer dentro de la oficina, a través de las cámaras estábamos vigilados para que en el momento en que alguien claudicara se le pusiera ‘TACHE’, en fin así pasaron los días, todos ‘obviamente’ creímos que iba en serio, pero por si acaso a alguno no le había quedado claro… en una ocasión a una compañera que se portó renuente le pidieron su renuncia, y pues como se puso difícil que la mandan sacar con todo y ¡policías! Bueno, ya con esto estaba más que claro que iba en serio la cosa ¿no?

En fin, así transcurrieron los días, ¡ah… y se me olvidaba!, también en los equipos de trabajo, lo único que podían existir eran cosas del trabajo -obviamente-, nada de asuntos personales, y por supuesto todo el día teníamos que estar dedicados a las cosas del trabajo (con auditorias y toda la cosa), nada de asuntos personales, como revisar correos, tener fotografías, canciones, ¿qué se yo? Bueno, pero seguramente eso no pasa en otras oficinas ¿verdad? Seguramente nosotros éramos la gran excepción a la regla.

Aunque nadie lo aceptaba o lo veía, solo nos quedaban dos caminos: resistirnos o aceptar el cambio.

A decir verdad, a mi lo de los adornitos no me afectó tanto, sin embargo si estaba espantadísima -porque lo acepto- dedicaba momentos al día a revisar asuntos personales (pésima técnica de productividad, ahora lo sé), sobre todo, en lo referente a mis finanzas personales, jaja (irónicamente en aquel tiempo lo tenía todo al día… y ahora que debería hacerlo…), no les digo, si  que somos contreras. Incluso yo creo que desde ese momento comencé a tambalear, porque me quitaron mi jueguito favorito, el de que me cuadraran los pesos y centavos, nuestros propios pesos y centavos. Pero está bien lo acepto, en realidad eso para nada tenía que estar haciéndolo ahí, al final de cuentas cuando nos contratamos en cualquier lugar, es justo para eso, para trabajar y hacer lo que ahí se tenga que hacer… y valla que había cosas que hacer. Otra vez, seguramente eso no pasa en otras oficinas ¿verdad? Seguramente nosotros éramos la gran excepción a la regla, jaja.

Después de un tiempo yo decidí no resistirme al cambio, aceptarlo y tomarlo como parte de mi vida. Incluso me encantó tanto el concepto de las famosísimas “5 S’s“, que decidí aprendérmelas de memoria (nunca lo logré), pero la escencia si me la aprendí, la comprendí… y decidí no solo llevarlas a cabo en la oficina, sino también hacerlo en nuestra vida diaria, en nuestra casita. Tal y como no los explicaron en el curso, en general la técnica es para ser aplicada en el ambiente laboral, pero en Japón es todo un estilo de vida. Comencé a averiguar, y de nuevo ‘ten cuidado con lo que piensas porque se puede volver realidad’, al estar desahogando nuestra casa de objetos innecesarios, que nos surge la oportunidad de cambiarnos de departamento, llegó a nuestras vidas un pequeño ‘estudio-loft’, sin paredes ni nada (bueno únicamente la del baño)… y ahí si el reto se puso más intenso, ya que antes era fácil conservar arreglada, despejada nuestra pequeña estancia y si llegaba alguién de imprevisto, o no nos daba tiempo de arreglar todo nuestro pequeño ‘huevito’, pues lo echábamos todo a una recámara, la cerrábamos y ¡listo!, nadie se daba cuenta del desorden. Pero ahora no, ya no hay lugar en donde esconder las cosas… así comenzó nuestro recorrido a la inversa, el de haber empezado con una casa vacía (cuando nos casamos) ir llenándola de cosas, saturándola y ahora era ir deshaciéndonos de esas cosas, quedar de nuevo con un espacio vacio.

En fin, han sido mas de cuatro años de transformación, el cambio más grande lo dimos en el 2007, en ese año nos mudamos a nuestro nuevo ‘huevito’ sin paredes y ese fin de año renunciamos a nuestro trabajo de oficina, ¡ah! y no fue porque nos corriera el director del que les platico, incluso irónicamente con parte de su equipo es con quien al día de hoy mantenemos una buena relación, seguimos siendo amigos… como todo en la vida sucede, después de él todavía vivímos dos administraciones más, regresaron las plantitas y los adornitos… pero se descompusieron otras cosas de fondo, por eso nos fuimos, en fin… esa es otra historia.

Después de iniciar nuestra nueva aventura, comenzó a llegar a mi vida mucha información, que si las finanzas personales, la productividad, el MINIMALISMO, el budismo, la meditación.

¡Ah!, qué cosa tan bonita esto de aprender cosas nuevas, y a la ves comprobar que uno no es el único loco que piensa que las cosas pueden funcionar de formas distintas; dentro de éstos nuevos amigos -y digo amigos, porque de verdad ya somos amigos ¡qué padre!-, apareció el ChocoBuda, con su blog llamado de la misma forma, ¡recomendadísimo!, escribe acerca del budismo y a la par comparte la experiencia del minimalismo, llevándolo a la práctica en forma total, incluso la primera vez que supe cómo era el físicamente, fue justamente por un artículo de minimalismo, en la revista Dinero Inteligente al lado de otro bloguero titular de Análisis Realista, Omar Carreño, que también sigo y me gusta mucho.

Son muchos los sitios que hablan de este tema, hay retos padres para ejecutar (como el de las 100 cosas, el 333) y dar una probadita de éste ‘nuevo’, ‘¿nuevo?’ mundo… el cambiar el switch y regresar a lo básico, el vivir más ligero, el liberarnos del consumismo, que a la par de ese deseo insaciable por tener cada vez más y más, nos lleva a otras cosas peores como la avaricia y la codicia, el tener por tener, el ser acumuladores compulsivos, a llenar nuestros espacios, a saturarlos y por si fuera poco embarcarnos en ¡cada deuda monetaria!… que valla, se convierte en una bola de nieve, que crece y crece, hasta ser una avalancha que si no sabemos parar, controlar, de verdad… aplastados al final quedaremos, ups, creo que esto sonó como a Yoda y hablando de Yoda hay una frase que le dice a Anakin, en relación al apego: “Entrénate a ti mismo para dejar ir, todo aquello que temes perder”.

Los invito a probarlo, y al final espero que como a mi les pasará y como dice la frase ” a que no puedes comer solo una”, solo basta con comenzar a deshacerse de unas cuantas cosas y no querrás parar… bueno y eso que solo hemos hablado de las materiales, porque si hablamos de los montones que cargamos en nuestras mentes, en nuestro corazón… ¿qué tal andan con sus apegos?

En fin, fueron cuatro semanas de ‘Mínima‘ con ChocoBuda, de corroborar, de confirmar que amo el minimalismo, lo tomo como bandera y pues de ‘ahí soy’.

Para terminar y retomando un poco lo de la avaricia y la codicia, les dejo con esto que me encontré… justamente lo opuesto al minimalismo, lo importante es saber hasta que punto hemos llegado a actuar movidos por éstos dos conceptos, qué tan lejos llegaremos, cual es el precio que estamos dispuestos a pagar, les dejo estas definiciones y al final un video, que ¡wow!, si que me impactó.

Por cierto y como nota al margen… y para no ser catastróficos, el minimalismo no significa renunciar a todo, vivir pobremente, ¡no!, podemos seguir queriendo y aspirar a tener y a disfutar las cosas que nos gustan… la cuestión es hacerlo de manera inteligente, selectiva, no desmedida, sin perder el control de lo que realmente es valioso para nosotros.

La avaricia es una inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones. La codicia, por su parte, es el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas.

[…] Los budistas creen que la codicia está basada en una errada conexión material con la felicidad. Esto es causado por una perspectiva que exagera los aspectos de un objeto.

http://es.wikipedia.org/wiki/Avaricia Aunque es de wikipedia, también lo busque en el diccionario de la RAE y coinciden en los términos, avaricia y codicia.

Y como coincidencia y hablando de minimalismo, me quedo con la casa blanca y limpia, sin cosas que aparece en el video, con sus paredes ‘desnudas’.  Incluso cuando tiene cosas, tiene justo las necesarias… a eso yo le llamo minimalismo chic, jaja.

Anuncios