Mis primeros 21K (una historia ahí dos-dos), yeah!

Posted on 7 mayo, 2012

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Pero, ¿por qué fue una historia de ‘ahí dos-dos’? De entrada hicimos un tiempo oficial según el chip de 02:02:58 Hrs., (dos segundos más y hubiera sido una historia ahí dos-tres, ja, ja).

No, ya en serio. El resultado de mi primer medio maratón (el de ESPN-Chevrolet 2012), para mi refleja mucho más que una simple medida de tiempo. No voy a decir si es mucho o es poco, como referencia y para que se den una idea, el primer lugar general hizo un tiempo de 01:08:47 y la mujer que ganó lo terminó en 01:21:30. Por otro lado, el tiempo máximo permitido para terminarlo era de tres horas, así que como quien dice estoy más o menos en la media.

Como ya había escrito en alguna otra entrada -a mi que me encantan las analogías- las carreras son el equivalente perfecto para con la vida. En este caso, justamente la noche anterior a la carrera, platicando con mi esposito, comentábamos que el día de la competencia es el regalo (o pensándolo bien, hasta el castigo) que uno se hace para todos los entrenamientos realizados, así que al final, el tiempo de cada uno tiene un significado especial, emotivo y muy particular… para los que a unos se les hace mucho para otros es poco y viceversa.

El número de historias es el equivalente al número de corredores inscritos. Cada uno en su haber, sabrá el grado de compromiso invertido en cada día previo a la competencia. Si lo hizo con entrega, con flojera, con apatía, porque no hay de otra, o como un verdadero reto a vencer, ya sea contra el peso, contra el mismo o incluso hasta contra algún rival, obviamente se vale ser competitivo ¿porqué no?

Igualitito que en la vida diaria, nosotros somos el resultado de las ganas que le echemos y el compromiso que tengamos en cada una de nuestras tareas y objetivos, ya sean escolares, profesionales, sociales, personales, etc. y cada uno los motivos que nos lleven a realizarlos. Al final no es castigo divino ganar o perder, simplemente es causa y efecto.

En lo que a mi se refiere, tengo que aceptar que mi compromiso ha sido tambaleante y más aún porque después de ser una mujer casi sedentaria y amante de su cama, el poderme levantar todos los días que tocan entrenamientos no ha sido fácil. La verdad todavía no me he llegado al ‘Nirvana’ el cual describen muchos corredores, que es el estado en el que ‘tarde se te hace’ para irte a correr. A mi no, todavía no me pasa… al contrario si hay algún pretexto para quedarse un poquito más después de que suene el despertador, para mi: ¡mejor! jo, jo.

Pero… como dirían por ahí, definitivamente todo en esta vida tiene sus consecuencias. Para mi el no haberle echado todos los kilos a los entrenamientos, sobre todo practicar más subidas, me llevó a tener una carrera ‘dos-dos’. Confieso que para mi, el reto era hacer un tiempo al menos un segundo menos a las 2 horas. Ese hubiera sido mi ideal, sin embargo me lo quedé a deber por casi tres minutos. Incluso, ahora que lo pienso, también influyó el haberme confiado a que había estado mejorando mis tiempos en distancias más cortas y haber  hecho en las últimas dos semanas un esfuerzo físico mucho mayor al acostumbrado.

Definitivamente, no seré fatalista y al contrario, vale la pena celebrar mi carrera ‘dos-dos’, oficialmente ¡mi primer medio maratón!, porque me hizo vivir una experiencia increíble, que me dejó un gran aprendizaje y las ganas de seguir entrenando (ahora con mayor compromiso, entrenar en más subidas) para poder conseguir la meta de correr un maratón completito y no llegar a la meta completamente devastada.

La siguiente meta es justamente otro medio maratón, el del día del Padre, que muchos consideran la antesala para correr el maratón de la Ciudad de México. Ya que por su altimetría (osea que tanto hay que subir y bajar en toda la ruta) resulta ser un reto con un buen nivel de dificultad.

Me siento feliz, porque comencé y terminé corriendo, lo cual ya es un excelente logro. No me permití parar (aunque en dos ocasiones pasó por mi mente), cruce la meta feliz y con la firme convicción de que el dolor es pasajero pero la satisfacción es ¡para siempre!

Así que, agradezco mi tiempo y mi carrera ‘dos-dos’, porque hace que valore todo lo que he hecho y sobre todo reconsidere todo lo que no he hecho. Y como ya les dije que me encantan las analogías, lo llevo a todos los retos y tareas que tengo que cumplir en mi vida diaria, ¿qué tan comprometida estoy?, ¿de verdad le estoy echando todos los kilos? o ¿puedo mejorar todavía más? Definitivamente la respuesta no es difícil y concluyo por decirme a mi misma: acción, que cruzar la meta con la “V” de la victoria, ¡no tiene precio!

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